Proyecto abierto para el reciclaje del silo gigantede Trujillo

Ya han sido muchas las ideas y proyectos que han tenido al silo como base para el reciclaje de nuestra ciudad y de momento todo sigue igual, el silo lleno de grano y Trujillo marcado con la mole de hormigón que en su día represento el progreso y hoy es un pegote en la apuesta por los servicio turísticos de calidad.

El silo de 65 metros de altura es en realidad la estructura ideal para soportar un parque vertical de atracciones que constaría de 12 vías de escalada artificial de distintos grados de dificultad una en cada uno de los tubo.

A medida que la función para la que fue creado pierde relevancia encontrar nuevos caminos y usos para esta estructura gigantesca puede ser otra vía de desarrollo para la industria hostelera que reclama actividades que retengan al visitante.

En la parte superior todos hemos imaginado una cafetería con las mejores vistas del mundo pues Trujillo se abre a los pies de esta construcción modernista del siglo pasado, Desde arriba se puede contemplar toda la penillanura con la sierra de Gredos al fondo.
El panorama es impresionante y con anteojos se puede ver tanto la cuidad histórica como los pueblos cercanos simplemente usando uno de los ascensores de que consta ya las instalaciones.

Ya que no se puede pintar por el asunto de la detección de grietas y las normativas de materiales habría que buscar otro tipo de actuación a base de velas para armonizar la silueta del gigante de hormigón y conseguir en su base una zona ajardinada con sombras para el verano.

Otra de las ideas es reconvertir uno de los tubos en un cilindro de ingravidez al estilo de los que usa la NASA para entrenar sus astronautas. Solo hay que acolchar el interior de un tubo y situar un enorme ventilador en el fondo con una rejilla de protección y una red de seguridad. Gracias a los trajes de caída libre con mangas en forma de alas se podría experimentar la autentica sensación de volar por el empuje vertical del aire que mueve el ventilador. ( Ver esquema)

Una tirolina de 65 metros de alta y 100 de larga cruzaría la carretera y llegaría hasta la charca de San Lázaro por encima del mercado regional de ganados.

Todos los años se celebraría un campeonato de escalada vertical que no tiene precedente en toda Europa.

Si quieres aportar ideas puedes hacerlo a chuty@chuty.net